Saturday, January 31, 2009

Vivir en el momento, entregados por completo

Hay que vivir entregados por completo a cada momento,
sin desperdiciar ninguno.
porque en cada momento
se nos ofrece una única oportunidad
para amar y ser amados.

Pero este vivir y esta entrega
deben estar unidos al plan divino de Dios Padre,
para así cumplir con la necesidad interior por la cual fuimos creados
de ser poseídos por el Amor en Dios
para toda una eternidad.

Se debe obrar con el corazón expuesto
ya que Dios conoce nuestras verdaderas intenciones.
Caminemos con nuestra fe
'enganchada' en el Crucificado,
quien nos muestra lo que significa
la verdadera entrega y Amor.

Pidamos estar siempre vacíos
de cualquier impureza temporal
para así, poder ser llenados de los tesoros
del Infinito y Eterno.

Friday, January 30, 2009

Entrando en la realidad de nuestro Ser


(meditando sobre Génesis 1:26-27)


Cuando Dios nos crea a Su imagen y semejanza, empezamos a entrar en una realidad que nos lleva mas allá de nuestro ser físico.

En este mundo, vemos lo que vemos, y muchas veces hasta allí llega nuestro entendimiento de las cosas como son.

Si nos dejamos llevar de la mano de Dios (por decir así) Él nos va enseñando (como a un pequeño niño y como los hijos que somos) a caminar de acuerdo a la realidad eterna en Dios.

Entre más pequeños somos, (y no sólo aceptamos pero celebramos nuestra pequeñez) Dios se encarga con mayor fuerza y por Su gracia divina, de dirigir nuestros pasos para llevarnos a entrar en las maravillas de lo que en realidad nos espera al Ser.

Entendiendo que solamente Dios nos puede llenar hasta lo más vacío de nuestro pequeño ser, y que no existe nada ni nadie en este mundo, capaz de llenarnos del todo, hasta entonces empezamos a ver nuestra realidad con los ojos del alma, respirando el aroma enriquecedor de nuestra fe en Dios Padre, entregados por completo a la esperanza en Cristo resucitado y viviendo profundamente en el Amor eterno.

Después de todo Dios nos ha creado para Él. Y al llegar hasta allí, es mas que suficiente, porque en realidad Dios lo es todo y sin Él no hay nada ni nadie. Solamente reconociendo, aceptando y celebrando lo pequeño que somos, logramos empezar a entrar en la realidad de nuestro ser en el Ser Supremo.

“La Paz y la reconciliación: Debemos recibirlas para poder trasmitirlas”

meditando sobre 2 Cor 5 (Dejarnos reconciliar con Dios)

La paz nace de la presencia de alguien que nos ama: Cristo resucitado.
Él ha atravesado la violencia, el odio, la muerte, y después de este paso, nos dice:
“La paz sea con ustedes”

Pidámosle a Dios nos llene de paz al penetrar nuestros corazones (de piedra) con el Amor (infinito) que nos ofrece en Jesús. Así, al dejarnos llenar en nuestros corazones (limitados en su humanidad) con el Amor infinito en Dios, el Amor se derrama hacia todos los demás, y de esta manera logramos cumplir sincera y fielmente con el segundo mandamiento de la ley de Dios (de amar al prójimo como Dios manda y más aun que a nosotros mismos).

Para poder lograr la paz en nuestros corazones, debemos arrepentirnos sincera y humildemente de todo lo que no es bondad y caridad para con todos. Así, Dios nos liberará de los momentos y movimientos que sólo producían celos, envidia y que van ‘en contra’ de lo que significa verdaderamente Amor.

Esto es una batalla constante en este vivir, pero no imposible de vencer o ganar cuando le pedimos al Señor nos cuide y nos guíe día a día. (Con Dios nada es imposible...) Se lo pedimos en la oración, que debe ser sin cesar.

Todo en nuestra vida lo acomoda la voluntad divina y así, con la gracia de Dios, somos purificados y energizados para poder emprender el paso hacia adelante en nuestra misión y cumplir con lo que Dios manda.

La reconciliación también debe ser constante. El arrepentimiento por no cumplir con la tarea que se nos encarga de vivir y hacer el bien dentro del plan divino, debe ser de todos los días y en todo momento, conscientes de que vivimos en la presencia constante de Dios. Así, Dios nos ayuda, en Su gracia, a seguir ordenando nuestras vidas de acuerdo a Su divino plan.

Todo esto y mucho más se nos indica en las Sagradas Escrituras y en la vida de la Iglesia. Tenemos por decir, 'los medios' (observando de cerca la vida de Jesus...) para llegar a nuestra meta final. Pero hay que saber como entrar en ellos (pidiéndoselo al Padre en oración) para dejarnos guiar mansos por la mano de Dios. Para esto, hay que entregarnos a Dios Padre, completa y absolutamente. De esta manera, en Él (La Divina Providencia) se cumple todo en nuestras vidas debida y ordenadamente - y se vive en paz.

Oración de mi abuela y madre

Con Dios me acuesto
con Dios me levanto,
con la Virgen María
y el Espíritu Santo.

Jesús, José y María
Os doy el corazón
y el alma mía.

Jesús, José y María
asistidme en mi última agonía.
Cuántos buenos y sanos como yo
se habrán acostado
y amanecer no habrán llegado.
Si me sucederá a mí lo mismo:
la cama, el sueño y la eternidad,
un Padre nuestro por mi alma
como si estuviera muerta.

Padre nuestro…Amen.