Thursday, July 29, 2010

Sólo Amor cuenta

Una cosa, Amor mío, me será imprescindible

para estar reclinada a Tu vera en el suelo:
que mis ojos te miren y tu gracia me llene;
Que Tu mirada colme mi pecho de ternura
y, enajenada toda, no encuentre otro motivo
de muerte…que Tu ausencia.
Mas, qué será de mí cuando Tú te me vayas.
De poco a nada sirven, fuera de tus razones,
la casa y sus quehaceres, la cocina y el huerto.
Eres todo mi ocio:
qué importa que mi hermana o los demás murmuren,
si en mi defensa sales,
ya que sólo Amor cuenta.
Amén.

Tuesday, July 27, 2010

¿Qué hacer con el dolor?

El dolor es una parte normal de la experiencia humana. Somos plenamente humanos cuando experimentamos el dolor en nuestras vidas. El dolor puede venirse como una visita corta o una larga estancia. Para mí, el dolor era como una alergia que tenía que aguantar, o no. Pero el elegir vivir con un dolor constante o el huir de él, no nos ayuda a crecer y aprender del mensaje más profundo que este aporta a nuestras vidas.

A veces, ayudas temporales son útiles para hacer frente a un abrumador momento de dolor. Pero tarde o temprano es mejor hacerle frente a la razón principal o causa del dolor, y arrancarlo desde las raíces, en su núcleo. Para esto es el dolor. El dolor es para avisarnos de un enemigo interno. El dolor en sí no es el enemigo. Muchos de los que optan por vivir con el dolor y son miserables, viven desperdiciando este precioso “regalo”; y la oportunidad dada a fin de aprender a perseverar y fortalecerse en el Espíritu.

Si el dolor se debe a una enfermedad física, tenemos que escuchar lo que el médico le recomienda como una cura, y seguir obedientemente sin demora. Si el dolor es emocional, podemos extender la mano y estar al servicio de otros que también pueden estar sufriendo y de esta manera caminar unidos hasta superar el dolor, juntos.

He caminado con otra persona que le dolía de la misma manera que me dolía a mi después de perder a un hijo. Ella se convirtió en mi pequeño rayo de esperanza cuando mi vida parecía sin esperanza. Al mismo tiempo, me convertí en un instrumento de la paz de Dios para ella, cuando su corazón estaba inquieto y temeroso. Todos tenemos la gracia dada por Dios nuestro Señor, para elegir entregar todo el dolor vivido y unirlo a los sufrimientos de Jesucristo en la Cruz. De esta manera, animados por la fuerza interior de Dios en el Espíritu Santo, nos convertimos en participantes en el Calvario unidos al yugo de Cristo (quien lleva ya todo nuestro dolor).

Tenemos la capacidad de elegir una de dos: a regocijarnos en el dolor y vivir, o estar angustiados por el dolor y morir. ¿Qué vas a elegir?

Wednesday, July 14, 2010

La maravilla de la vida


El amanecer me muestra una vez más lo maravilloso en la vida.
Aunque me duele despertar de un sueño profundo y me doy cuenta que mi cuerpo quebrantado por ciertas heridas aun gime y llora de dolor…Dios me muestra Su infinita gracia y misericordia al bendecirme como criatura Suya. Recorriendo este gran mar reconociendo lo profundo que se puede lograr vivir dentro de la majestuosa presencia de Dios en toda Su creación…me pregunto: “¿Cómo se me permite ser hija del Padre, hermana del Hijo y compañera del Espíritu Santo?”

En cada suspiro en mi respirar, proclamo gloria a Dios y le pido me ayude a promover la paz en este mundo para gozar de una posible hermandad para con los hombres de buena voluntad. Ya que con Dios nada es imposible; le alabo y por siempre bendigo Su nombre por lo nada de mi ser, que Él tan generosamente me devuelve en mucho al sentirme envuelta en Su bendita presencia en mi pequeño vivir.

Tuesday, July 13, 2010

El que dé a beber tan sólo un simple vaso de agua fresca…

¿Cuándo diste a beber al que agua te pidió sin esperar pago o recompensa?

¿Cuándo diste de comer al que hambre tenía? ¿Hambre de pan? ¿Hambre de una palabra compasiva o de consuelo?

Debemos de estar siempre atentos a las invitaciones que nos hace Dios para atender a nuestro prójimo. En un acto sencillo como el de prestar atención a una persona sedienta, hambrienta, adolorida en su caminar…damos más que un simple vaso de agua o un pedacito de pan. Estamos entregando momentos de caridad al Señor de la Caridad quien nos une en su gran amor en familia. A cada instante que digamos que "Sí" a Dios Padre, entregándonos completamente a Su divina voluntad actuando a favor de actos buenos que cumplen con nuestra misión de unir a nuestros hermanos y hermanas como una sola familia…estamos apegándonos más a vivir unidos completamente en Cristo.


Vivamos pues, escuchando atentamente la voz que nos une como familia de Dios. La voz que ablanda corazones y penetra en lo más profundo de nuestro ser es la voz del Buen Pastor, Jesucristo, mi hermano y compañero para siempre. Ven conmigo, Jesús. Nunca te apartes de mí.