Sunday, March 1, 2009

Sobre la vida temporal y la vida eterna

Al habernos creado a “Su imagen y semejanza”, Dios Padre nos ha dado la vida.
Esta vida es creada de ‘la nada’ para ser partícipe del incomparable tesoro que nos espera en la eternidad.

En nuestra vida eterna vivimos unidos para siempre con Dios mismo en un movimiento real en donde el tiempo parece no correr – porque todo es júbilo y felicidad dentro del Amor.

Para llegar allí – a la vida eterna en Dios – primero hay que recorrer una vida sobre la tierra o digamos temporal. Una vida que tiene principio y fin, manifestada en el cuerpo humano que llevamos ‘puestos’. Este cuerpo nos puede elevar hacia nuestro Dios. Así como también nos puede arrastrar a nuestra perdición.

¿Cómo se puede lograr el primero – abandonando por completo el segundo?

La respuesta está en el ejemplo de nuestro Señor Jesús. Quien caminó la vida temporal para enseñarnos como hacerlo, para poder llegar a nuestra salvación (o sea a la vida eterna en Dios).
Nuestro caminar debe ser unido a la cruz de Jesús.

Al comenzar la vida, el cuerpo joven nace lleno de vitalidad y crece la energía (en la mayoría de los casos). Si le enseñamos como reconocer y amar a Dios y se le forma la vida espiritual, entonces por medio de la gracia de Dios, esta misma - emprende su vuelo solitario hacia Él – en donde, unidos como Dios manda – se entienden – y Dios le va indicando el camino a seguir (siempre y cuando acepte la cruz del que fue enviado antes – el Hijo, nuestro compañero, formador y maestro).

La cruz y el dolor forman la parte esencial e inevitable de nuestro recorrido terrenal. De nuestra vida temporal. Aceptando esta realidad como parte de nuestra formación, podemos entonces vivir llenos de esperanza y rebozando de júbilo – vamos guardando paso a paso los dones que Dios nos va dando – para utilizarlos en hacer el bien al prójimo. Y así, ir reuniendo (digamos invitando a participar) a otras vidas a formar parte de nuestra danza o canción.

Sunday, February 8, 2009

La vida fecunda como señal de la Presencia

(meditando sobre Sabiduría 3:9, 15)

"...porque las buenas obras producen algo esplendido, y la sabiduría es un árbol que siempre da frutos..."

Cuando se obra - con el corazón en la mano -
para el bien de los demás,
el espíritu de Dios reina
y Su Presencia se distingue
entre los hombres de buena voluntad.

Con cada buena obra,
va creciendo el buen árbol
hasta llegar a ser el más frondoso y tupido de buena fruta.

La fecundidad de nuestras vidas -
o sea - todo lo bueno que surge cuando cooperamos con el plan de Dios,
debe estar 'anclada' al Crucificado;
ya que desde este 'punto de partida'
y máximo ejemplo de vida en el amor verdadero,
se van multiplicando todos los frutos buenos
produciendo así, una vida verdaderamente fecunda
en unión con el Espíritu de Dios.

Saturday, January 31, 2009

Vivir en el momento, entregados por completo

Hay que vivir entregados por completo a cada momento,
sin desperdiciar ninguno.
porque en cada momento
se nos ofrece una única oportunidad
para amar y ser amados.

Pero este vivir y esta entrega
deben estar unidos al plan divino de Dios Padre,
para así cumplir con la necesidad interior por la cual fuimos creados
de ser poseídos por el Amor en Dios
para toda una eternidad.

Se debe obrar con el corazón expuesto
ya que Dios conoce nuestras verdaderas intenciones.
Caminemos con nuestra fe
'enganchada' en el Crucificado,
quien nos muestra lo que significa
la verdadera entrega y Amor.

Pidamos estar siempre vacíos
de cualquier impureza temporal
para así, poder ser llenados de los tesoros
del Infinito y Eterno.