Friday, August 13, 2010

Almas piadosas

Almas piadosas,
que anheláis volar
a las alturas de la perfección,
y que cada día
vais a beber
las aguas del costado redentor
en comunión fervorosa,
sed siempre
cual blancas palomas,
cuando,
como niños en comunión primera,
posáis en el comulgatorio;
romped el aire
con vuestros himnos mañaneros
al Amor de los amores,
y decidle,
sobre todo cuando le tengáis en vuestro pecho:
Entra en mi alma
Vos que sois toda dulzura y miel del alma…
Llenadme del Amor eterno
hoy y para siempre…
Nunca me permitáis apartarme de Vos.
Amen.

Thursday, August 12, 2010

Recordando a mi madre

No lo empiezo a creer cuánto tiempo ha pasado ya, desde que mi madrecita dejó de vivir en este mundo terrenal que vivimos. Hace siete meses, el día doce, fue cuando suspiró su último suspiro en la presencia de su familia y nuestro santo Señor.

Parece como si fuera apenas ayer cuando sentadas mi mamá y yo nos platicábamos tantas cosas cuando compartíamos un café por la temprana mañana. Le gustaba platicar sobre las maravillas de la creación cuando admiradas paseábamos la vista hacia la ventana en espera de la luz de la mañana. Yo le decía y cantaba las palabras con gran amor: Despierta mi bien despierta…mira que ya amaneció…Ya los pajarillos cantan…la luna ya se metió. ¡¡¡Qué linda está la mañana en que vengo a saludarte!!!

Después de cantar (porque le gustaba mucho cantar)…Le decía con gran amor: Despierta mi bien despierta…el sol está brillando para ti…Ella se sonreía. Su bella sonrisa iluminaba todo al derredor…Esta sonrisa la guardo en lo mas intimo de mi ser, donde me la encuentro todos los días cuando juntas oramos con Dios nuestro Señor.

Un momento inolvidable para mí.
Ora por nosotros y con nosotros madrecita…
Dios te tenga en Su Gloria…
Ayúdanos a llegar hasta allí cuando a nosotros nos toque suspirar nuestro último suspiro aquí…
Amén.

Tuesday, August 10, 2010

Señor de los minutos

El trabajo nos urge,
nos concentra y astilla.
Poco a poco, la muerte
nos hiere y purifica.

Señor del universo,
con el hombre te alías.
En nuestra actividad,
Tu fuerza cómo vibra.

Señor de los minutos,
intensa compañía.
Gracias por los instantes
que lo eterno nos hilan.

Gracias por esta pausa
contigo en la fatiga.
Contigo hay alegría. Amén.