Friday, September 4, 2009

En la oscuridad que se calla

Entre más se despreocupa el ser de los momentos de la vida.

Entre menos le importa si viene o si va.

Cuando la oportunidad de pensar menos de si mismo se le escapa por lo pesado del recorrer.

Y el corazón se le oprime más y más.

El respirar se hace más pesado y la cabeza parece querer explotar...

El enemigo asecha en cada diminuto rincón.

Los rinconcitos parecen encogerse desde que lo quiere abarcar todo el enemigo.

Luego, entra el don de Su presencia y en un instante...

todo lo agobiante se desvanece una vez más...

El respirar continúa... en mayor recogimiento y adoración...

El Señor vuelve a reinar dentro del corazón humano.