Monday, September 14, 2009

Cuando Dios calla

Al agradecer estos momentos permitidos por mi Señor, recobro un poco de fuerza al andar.
En la voz del silencio se percibe lo grande de su Ser.
Es suficiente.
Es Amor.

En la nada se nos dice todo.

A solas me encuentro pero no logro escuchar.
¿Acaso es necesario callar?
¿Acaso la necesidad que me ahoga, hasta alli ha de permanecer por siempre?
¿Simple y sencillamente como necesidad no necesaria?

Me entrego enteramente al momento.
Me siento perdida y sumergida en el abismo de la nada.
La nada que es lo todo.
Lo todo de un momento que se prolonga cada vez mas y mas...
y del cual no se me permite salir.

La vida se desconecta.
Parece ser como un sueño.
La realidad del Amor es locura.
La locura es la realidad del Amor.
Amor como no se percibe en ningun ser conocido o por conocer...
aun cuando se recibe en pequeñas gotitas de los seres mas amados.

Los seres amados se nos van muy pronto en este vivir.

Por eso Dios calla.
Amor como ese Crucificado ...
jamás habrá de entregárselo de nuevo al Padre.
La Palabra única ya se nos dió.
Amémosle con mayor fervor y absoluta entrega.
Es suficiente.
Es Amor.

Friday, September 4, 2009

En la oscuridad que se calla

Entre más se despreocupa el ser de los momentos de la vida.

Entre menos le importa si viene o si va.

Cuando la oportunidad de pensar menos de si mismo se le escapa por lo pesado del recorrer.

Y el corazón se le oprime más y más.

El respirar se hace más pesado y la cabeza parece querer explotar...

El enemigo asecha en cada diminuto rincón.

Los rinconcitos parecen encogerse desde que lo quiere abarcar todo el enemigo.

Luego, entra el don de Su presencia y en un instante...

todo lo agobiante se desvanece una vez más...

El respirar continúa... en mayor recogimiento y adoración...

El Señor vuelve a reinar dentro del corazón humano.

Wednesday, August 19, 2009

Sobre la necesidad para soledad

La soledad es para presencia.

En la soledad, nuestro más profundo centro resulta ser un lugar santo donde Dios habita.

Allí, en la intimidad, Él conversa con nosotros,
en el amor.

No hay necesidad de temer la soledad --
en la soledad nos encontramos, nos completamos.
No hay aislamiento, ni agotamiento.

La soledad nos hace enfrentar la realidad de nuestro ser y la razón de nuestra existencia.
En la soledad, podemos realmente empezar a saber quienes somos,
y nos encontramos como Dios ha destinado que seamos.

Para muchas almas no definidas,
la soledad puede ser solitaria, absurda o hasta mortal.
Sin embargo, con renovada fe, esperanza y amor,
aprendemos a tener piedad de nuestra pequeñez
y poner nuestras vidas en manos de Dios.

Debemos aprender a cultivar lo bueno dentro de uno mismo --
tomando momentos para soledad
a fin de estar en comunión con Dios.